Este gran desafío se plantea dentro del área del diseño para la denominación de origen (D.O), para entender su temática nos adentramos en algunos relatos descriptivos de gran importancia “conceptual”.
EL SIGNO.
En el lugar, las artesanas –que transmiten su “habilidad” de generación en generación– inician cada año, cuando el sol es más benigno, la producción de una amplia variedad de utensilios caseros, de uso doméstico –valga la redundancia– principalmente, y que previo al inicio de la temporada veraniega, surten al comercio pichilemino, en espera de los veraneantes y turistas que acuden a las playas no ya colchagüinas sino “cardenalinas”.
Washington Saldías, para El Rancagüino, 1983.



















