Dentro de las actividades donde interviene el diseño, desde su disciplina creativa y conceptual de desarrollo de nuevas propuestas, se topa con algunas áreas que deben ser tratadas con cuidado identificando los límites sobre los cuáles no altere procesos históricos y naturales del trabajo artesanal.
Hay artesanos que dentro de su propia historia de crear productos con una línea generacional, cuidan aspectos tan importantes y meritorios de esa técnica y conocimiento que más vale que la innovación se mantenga a distancia para no perder el valor original de dicho conocimiento.
Pero creemos que el diseño puede cumplir un rol importante a través de la innovación ya que reconoce los valores intrínsecos que validan el origen artesanal e histórico que lo hacen único y singular.
El desafío es saber cómo llevarlos a un área de innovación que no altere el origen, pero permita conocerlo a través de otra experiencia.
Así, el diseño tiene la oportunidad de ser una disciplina que gatille conocimiento y cultura.
Como un caso de ejemplo, trabajamos con un grupo de artesanas, dos de ellas en el área textil y la tercera es orfebre.
¿Qué hace el diseño en este caso? Toma los valores y atributos de ambos oficios y los lleva a un plano conceptual nuevo. El desafío es tan simple cómo identificar una estrategia que ponga una línea textil complementada con la orfebrería.
LA ESTRATEGIA.
Se trabaja un concepto cromático que les permita juntas identificar un camino. Se buscan alternativas y se abre un mundo nuevo para ellas: Tendencia de colores 2024.
Este es un proceso reflexivo innovador ya que las ubica en una escala de experiencia cromática que les abre un camino a una nueva alternativa de producción, esto tiene que ver con una auto elección donde logran unirse los tres caminos: El telar, el crochet y el cobre. Se eligen colores con un mensaje para un público principalmente femenino:
Siempre hay primavera después de un invierno


